Era difícil imaginar la magnitud y profundidad de los cambios, en su mayoría negativos que, se generarían en el país a partir del triunfo electoral obtenido por Hugo Chávez en el año 1999, algunos apostaron que, se cumplirían los peores presagios y pusieron pies en polvorosa, desde el exilio tronarían inútilmente las trompetas de Jericó, y los descontentos con el antiguo régimen (IV república), se aferraban ilusos a la esperanza, a los cantos de sirena y celebraban eufóricos, no atinaban a entender que cavaban con su irracional apoyo la tumba para su propia sepultura.