1812 fue un año fatídico para la nueva República de Venezuela. Sus cimientos muy frágiles se derrumbaron sin apenas resistencia. La primera experiencia de gobierno libre y bajo los códigos de una modernidad apenas sospechada fue víctima de sus propias contradicciones. La transición de Colonia a República fue un pacto de elites sin la confianza de querer pertenecer a una nueva época. Y las fuerzas que se desataron de la mano de la destructora anarquía aniquilaron un proyecto de sociedad alternativa sin que existiera la convicción para ello.