Y pensar que todo comenzó por la ubicación en un asiento. Fue aquel día 28 de agosto de 1789 cuando los constituyentistas reunidos como integrantes de la Asamblea Nacional (fruto de la Revolución Francesa) convocados para que se manifestaran a favor o en contra de un polémico artículo de la naciente Constitución, se repartieron, unos a la derecha y otros a la izquierda del Presidente de la Constituyente. Los que se inclinaban a favor de la potestad del veto absoluto del rey a las leyes sancionadas por la Asamblea Nacional que sobrevendría a la Constituyente, se colocaron a la derecha del Presidente de la Asamblea; mientras que se sentaron a la izquierda del presidente de la Asamblea Constituyente, los inclinados por una postura contraria, precisando que el rey debería gozar de la potestad de vetar de forma suspensiva y limitado en el tiempo, colocando la Soberanía Nacional en alto relieve.