Para enfrentar al madurismo no necesitamos un candidato que represente a la oposición y al descontento con más o menos el mismo discurso populista de las últimas dos décadas, esa experiencia ya la vivimos con Manuel Rosales en la ocasión que fue candidato y para competir con el populismo chavista inventó una tarjeta “mi negra” que era una versión de los bonos de la patria y las bolsas Clap con las que el populismo del siglo XXI sigue engañando y burlándose de los venezolanos más necesitados que son la mayoría, nada nuevo ni disruptivo con el modelo socialista que ha arruinado al país y pretende continuar hasta que no quede nada en pie, como ocurre en la sufrida Cuba de donde escapan como pueden mucho antes que los 7 millones de venezolanos miles de personas para buscar un poco de libertad y mejores condiciones de vida.