El caso Negreira es lo que parece y muchas cosas más. El Sevilla y otros clubes tienen derecho a indignarse, pero también el deber de medir su gesticulación en relación con su historial. Es cierto, pero sólo en parte, que el Barcelona pagó –no tanto a Negreira como a través de Negreira– para obtener de los árbitros un trato mejor del que había recibido hasta entonces. Los distintos presidentes (Laporta incluido) sostienen que lo hicieron para garantizar la neutralidad, en la eterna creencia culé de que los árbitros favorecen al Real Madrid. Otra cosa es el recorrido penal que pueda tener este caso. Para establecer que los pagos que realizó el club a través de Enríquez Negreira y su hijo… Ver Más