No es el único que hay en estos momentos y ni siquiera el más grave, pero tiene un tamaño considerable. Me refiero al ámbito de lo fiscal. Las comunidades regidas por el PP -que ahora son la gran mayoría-, se han rebelado en contra de las directrices gubernamentales. Un poco por ideología, otro poco por poner en valor su parcela de poder y no poco por tocarle las narices al ministerio de la señora Montero, los responsables autonómicos han modificado, cada uno por su lado, la estructura de los impuestos, lo que ha terminado por convertir la situación en un laberinto indescifrable y un galimatías incomprensible. Ayer fue la Comunidad Valenciana la que se sumó al espectáculo de la desarmonización… Ver Más