Mucho se ha escrito sobre las condiciones que debe tener una persona para ser catalogada como un buen político y la principal es tener vocación para ser un servidor público, lo cual tiene su esencia en servir a la gente y contribuir en la construcción de las políticas que permitan el bien común. Si a lo anterior se le suma su talento para alcanzar un alto nivel de liderazgo, nos encontraremos con alguien que está en capacidad de encabezar los procesos de cambios democráticos y llevarlos a su concreción.