Una certeza invade la Vuelta: ganará un Jumbo. La cima del Tourmalet, niebla y frío cayendo sobre el coloso de los Pirineos, es una sinfonía de camisetas amarillas y negras. Como pasos de una escalera, una pieza detrás de otra, asoman en la cumbre legendaria Jonas Vingegaard, el vencedor del Tour y ganador de la etapa, Sepp Kuss, el líder de la carrera, pretendiente a ser exgregario del Jumbo, y Primoz Roglic, poseedor de tres victorias en la Vuelta y que se niega a dimitir. Tres ciclistas del Jumbo en las tres primeras posiciones, los tres ocupantes del podio en la general. Un trío que asombra con el poderío de una escuadra que aspira a imponerse en las tres grandes (Giro, Tour y Vuelta) y que hoy, desde el éxito y el avasallamiento tiene un problema: los tres quieren ganar la ronda española. Su éxito fue el contraste con Remco Evenepoel, quien se hundió en el Aubisque y queda fuera de plano. Los españoles Juan Ayuso (a 2:37) y Enric Mas (3:06) no pueden con el trío del equipo neerlandés.