María tiene 60 años y se quedó en paro hace cinco. Los dos primeros cobró el desempleo que le correspondía y posteriormente confió su suerte laboral a las labores de los servicios de empleo, sin ninguna suerte. «Me dijeron que un orientador se pondría en contacto conmigo, que yo podría también llamarle, y hasta hoy». Esta administrativa asegura a ABC que no ha recibido ni una sola llamada durante estos años de los servicios de empleo, tan solo el ofrecimiento de dos cursos. «Me dijeron que me llamaría una empresa externa para hacer un curso. En el primer caso, la oferta formativa era superior a mía, y no realicé el curso, y la segunda vez la empresa no estaba muy… Ver Más