España abusa de Chipre y se emociona con Lamine Yamal

PESTAÑA espana-chipre-clasificacion-euro2024 Crónica 4 La concentración más difícil de la selección española en años acabó felizmente. O acabó, felizmente. Según a quién pregunten. Una victoria fácil ante Chipre, otra goleada a sumar a la de Georgia, y a pensar en otra cosa. La clasificación para la Eurocopa asoma ahora despejada, que era el principal objetivo de Luis de la Fuente y sus chicos, y España suma además la buena noticia del alistamiento de Lamine Yamal, convertido en el favorito de la afición después de un partido sublime al que solo le faltó el gol. El azulgrana despejó las dudas que aún pudiera haber con él por su edad y se marchó ovacionado. Pese al rival, enclenque, y un contexto enrarecido, España congregó a veinte mil personas en el Nuevo Los Cármenes, lleno para ver y animar a una selección que empieza a ser reconocible. El once que sacó al campo Luis de la Fuente dejó dos certezas. La primera, que el técnico no parece dispuesto a repetir el experimento que tan mal le salió en Hampden Park (ocho cambios de un partido a otro). Al contrario, se le ve con ganas de apostar cuanto antes por una base sólida, un equipo reconocible. Y en ello está. En Granada solo hizo tres cambios respecto al equipo titular de Georgia, y dos de ellos fueron obligados por las lesiones de Olmo y Asensio. De ahí sale la otra evidencia, y es que el riojano ha necesitado muy pocos entrenamientos para caer rendido a los pies de Lamine Yamal, titular por primera vez con la selección con solo 16 años y 61 días. Otra etapa quemada a velocidad de vértigo para la perla azulgrana, que se toma la vida y el fútbol con un sosiego impropio, inalterable ante la catarata de acontecimientos que le han ido cayendo en el último año. Antes del partido apareció en el césped de Los Cármenes acompañado de unos desmesurados auriculares de color blanco y moviendo el cuerpo y los brazos al ritmo de la música. Luego, mostrando la ortodoncia entre sonrisas, se puso a boxear con Nico Williams, uno de los ‘hermanos’ que ha encontrado en esta concentración. En ambos se apoyó España para romper la frondosa defensa chipriota que se encontró nada más comenzar el partido. Lo esperado. Lamal y Nico, pese a los juegos anteriores, se habían guardado lo mejor de la noche para entonces. El azulgrana desplegó un catálogo completísimo de fintas, amagos y recortes de esos que lucen más cuando el rival es débil. Pero siempre había una intención, un deseo de llegar a algún sitio. Sin tanto adorno, Nico percutía con idéntico apetito por el costado izquierdo. De hecho, incluso más. Andreou, el defensa encargado de taparlo, sufrió como nunca dentro de un terreno de juego. El destrozo que le hizo el delantero del Athletic fue de época. Los suplentes chipriotas aprovechaban los parones del partido para aconsejar al pobre Andreou, darle alguna indicación para detener la sangría. Y a él lo único que le salía era resoplar. Tampoco estaban mucho más finos sus compañeros, que bastante tenían con enlazar dos pases seguidos. El monólogo español tardó en romper en gol casi veinte minutos. Para entonces Gavi y Merino ya eran dos delanteros más a la vera de Morata. Cada uno se llevó su premio, en ambos casos asistidos desde la izquierda por Nico. Abrió el marcador el azulgrana con un bonito remate de primeras con la zurda, y amplió la ventaja Merino con un testarazo en el que se adelantó a la defensa chipriota. La ventaja de dos goles liberó aún más a los jugadores españoles. Yamal, por ejemplo, inventó una genialidad dentro del área pequeña que pudo haberse convertido en uno de los mejores goles del año. No fue la única. Poco después repitió osadía y su zurdazo se estrelló en el palo. El rechazo lo envió a la red Morata y España celebró ese tercer gol que el VAR acabaría anulando. El capitán se quedó con las ganas de ampliar su cuenta anotadora con la selección pese a que lo rozó en un par de ocasiones más. Al descanso se fue al banquillo junto a Nico, que sufrió un golpe justo al final del primer periodo. Fue una buena primera mitad, mejor que la segunda. Pero, curiosamente, se vieron más tantos en la segunda mitad. A España le costó arrancar de nuevo, aunque siguió insistiendo por las bandas con Yeremy y Ferran. Con la marcha de Yamal adelantó líneas Carvajal, que se convirtió en el asistente de los dos siguientes goles. El lateral demostró su conexión con Joselu poniéndole un centro preciso que el delantero cabeceó en el tercero. Y justo después repitió jugada, esta vez por abajo y con Ferran como socio. En cuestión de minutos España había logrado vencer la desidia con la que se empezaba a ver el partido y la gente estaba de nuevo levantada de sus asientos. La fiesta la continuó Álex Baena, que marcó el quinto solo un minuto después de debutar como internacional con la absoluta. Y el sexto fue obra, otra vez, de Ferran, que también lucha para recuperar su mejor época en la selección, cuando los goles se le caían de los bolsillos con la camiseta de España.

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Author: Pablo Perez