Francia venía siendo considerada el país de la acogida. Hacia ella se dirigieron cuantos europeos se sintiesen incómodos, o incluso amenazados en su país, en busca de refugio y comprensión. Para ello, sin embargo, tuvo que pasar su Revolución , nacida en los círculos intelectuales y guiada por la razón cartesiana que resumían en su lema «libertad, igualdad fraternidad». El problema fue que la Revolución careció de fraternidad; la igualdad se redujo a enviar a la guillotina a barullo y respecto a la libertad, la definió Lenin cuando Fernando de los Ríos le preguntó sobre ella respondió: «¿Para qué?». Es verdad que durante el Terror, Robespierre, «el incorruptible», fue víctima de sus excesos y acabó bajo la cuchilla. Y que… Ver Más