Todos los hombres estamos sujetos a la disyuntiva que nos plantea el profeta Zoroastro, creador de una de las religiones más antiguas cuyos orígenes están en Persia y la India. De acuerdo con ella, la vida se basa en la lucha interna del hombre para escoger entre la luz, representada por Spenta Mayu (el Espíritu Santo), y las fuerzas de las tinieblas y el mal, representadas por Ahriman (Satanás). En los confines de nuestra Venezuela, en el estado Apure, la microhistoria criolla nos trajo una crónica que ejemplifica de la disyuntiva del zoroastrismo.