En el siglo XX Venezuela se convirtió en un Petro-Estado minero exportador, cuyo resultado más notorio fue la concentración del 60% de los habitantes y de la inversión industrial en la fachada Norte Caribe. Bajo ese modelo, el gran generador de los ingresos fiscales del país ha sido Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), empresa propiedad del Estado que, en 2013, producía 3,02 millones de barriles diarios de crudo y procesaba 1,2 millones de barriles diarios de combustible en el sistema nacional de refinación. Mantenía 231.000 millones de dólares estadounidenses en activos, plantas y equipos, 84.000 millones en patrimonio neto y arrojaba 12.000 millones en ganancias. Fue clasificada por el Petroleum Weekly Report como la quinta empresa petrolera más influyente del mundo en 2013.