La impostura del poder, por Marta de la Vega @martadelavegav

Aferrarse al poder es una tentación “humana, demasiado humana”, en palabras de Nietzsche, aunque se disfrace de democracia. La pretensión hegemónica en el mando es el origen de todas las tiranías. Para evitar estas, desde la democracia en la antigua Grecia se originó la división de poderes que luego establece la Constitución inicial de la República Romana. Pero es en el siglo XVII cuando John Locke determinó que no solo se trata de separar funciones en un gobierno civil sino sobre todo de la necesidad de establecer mecanismos que limiten el poder público para impedir los abusos y garantizar que sean respetados los derechos naturales de los ciudadanos.  

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Author: Pablo Perez