Laporta dice que se siente plenamente identificado con el trabajo de Xavi pero lo que hace es ofrecerle la renovación por sólo un año. Xavi quiere ser el entrenador del Barça, pero no tienen ninguna sintonía con Laporta y preferiría a otro patrón. Presidente y entrenador no encajan, no confían el uno en el otro. Laporta querría un entrenador que además de significar una apuesta más suya, fuera más brillante, más imaginativo, más humilde que Xavi -justo antes de ficharlo y por sus onerosas exigencias desde Doha le reprochaba que no hubiera empezado entrenando a las categorías inferiores, como hizo Pep antes de su eclosión- y sin tantos familiares en su staff. Xavi querría a un presidente menos frívolo y… Ver Más