Jorge Luis Borges definió lo clásico en la literatura como aquella obra que guarda vigencia como si fuera deliberada, fatal, profunda. A mi juicio, esta idea vale no solo en las letras sino para cualquiera de las manifestaciones artísticas humanas. Su valor yace oculto después que pasa y la inteligencia y la estética humana por puro hechizo lo revive para que luzca y deleite las almas de un eterno porvenir.