El trágico terremoto en Marruecos ha generado una ola de solidaridad internacional que coincide con un momento de euforia de la diplomacia del reino alauí, quizá el más favorable desde el fin del protectorado francés en 1956. Las autoridades de Rabat han recibido la oferta de ayuda de todo el mundo occidental, con el que llevan años labrando relaciones políticas y comerciales que le han convertido en el socio más fiable de Estados Unidos y de la Unión Europea en el norte de África. La vecina Argelia, enemiga declarada de Marruecos, ha emitido un parco comunicado de pésame al «pueblo marroquí», y es de presumir que se mantendrá al margen de las tareas de ayuda. Argel compite con Rabat desde… Ver Más