Hace exactamente un año mi trabajo semanal trataba sobre la ascensión al poder de Gustavo Petro y sus sorprendentes decisiones inherentes al negocio de la cocaína, desde el cultivo hasta el incremento de su producción con el consiguiente crecimiento de capitales ilegales, los cuales obviamente no son sujetos que puedan contribuir en la real y verdadera formación de riqueza de la nación colombiana.