Jorge Vilda encarnaba una terrible contradicción: campeón del mundo, no tenía cuerpo técnico ni jugadoras. Le prometieron hace dos semanas un contrato de cuatro años por 500.000 euros anuales, pero ha perdido su empleo. Luis Rubiales ha sido su mentor –le mantuvo durante toda la crisis de las 15 amotinadas– y su condena a perpetuidad : en pleno escándalo internacional, los aplausos en aquella asamblea del viernes 24 de agosto le quitaron legitimidad para encabezar el nuevo reto de la Selección –participar por primera vez en unos Juegos Olímpicos–. España tiene tres meses para clasificarse, y sin futbolistas es complicado lograrlo; la Federación le ha bajado definitivamente el pulgar. Pedro Rocha, presidente interino de la RFEF, se reunió ayer con… Ver Más