tanto amedrentar con ideas peregrinas a las empresas patrias -léase, aquel invento de la vicepresidenta primera en funciones, hoy cual novia a la fuga, Nadia Calviño , llamado observatorio de márgenes empresariales para señalar a las compañías, aderezado con un impuesto aquí y otro acullá por sectores- que a este Gobierno se le ha olvidado que el capital y los intereses no solo están en casa. Más bien todo lo contrario. Y creciendo. Lo peor, que en poco más de tres lustros, por fundamentar el relato, el valor de las grandes empresas de este país, representadas por los 35 valores más líquidos en el mercado, el Ibex vamos, ¡ha caído un 40%! , lo que las deja a tiro de… Ver Más