Alejandro Davidovich Fokina empezó a jugar su partido de tercera ronda contra Tommy Paul cuando ya iba dos sets abajo y la montaña se le hizo insuperable. El español se despidió este viernes del Abierto de EE.UU. (6-1, 6-0, 3-6 y 6-3) y deja como único representante nacional en Nueva York a Carlos Alcaraz. El Davidovich que apareció en Arthur Ashe, la pista central del torneo, era irreconocible. En las dos primeras rondas, no había cedido ni un solo set. Mucho más que eso: de los 27 juegos con su servicio disputados hasta entonces, había ganado 24. Con Paul, sin embargo, su saque pasó de ser una roca a un flan. Solo lo aguantó una vez en las dos primeras mangas. Quizá el primer juego tuvo que ver en el desarrollo del partido. Con saque de Paul, el malagueño se colocó 15-40. Romper el saque del estadounidense sentaría muy buen tono para el partido y abriría la puerta a soñar más allá. Si doblegaba a Paul, su rival en octavos sería asequible (Ben Shelton o Aslan Karatsev) y podría soñar con llegar a su primera semifinal de un ‘grande’ -casi con seguridad, contra Novak Djokovic- si pasaba la ronda de cuartos de final, quizá con Francis Tiafoe. Noticia Relacionada estandar No Cuando quiero y como quiero: la ley de Alcaraz para llegar a tercera ronda Javier Ansorena El español, de 20 años, pugnará por un lugar en los octavos de final contra el británico Daniel Evans Para cualquier aficionado que tuviera ese cuento de la lechera en la cabeza, la leche no tardó en derramarse. Paul levantó las dos bolas de ‘break’ y se llevó el juego inaugural. Es imposible saber si aquello tuvo impacto mental en Davidovich, pero lo cierto es que el español se hundió. Su juego correoso y combativo estaba apagado. Cada vez que quería despertar algo de agresividad, las bolas se iban más allá de las líneas. No le entraba el primer saque. La pelota de Paul que dejaba pasar porque la veía fuera aterrizaba dentro. Incurría en dobles faltas. Un remate de ‘smash’ sencillo se perdió en el fondo. Sufrió un amago de lesión , con molestias en la parte baja de la pierna izquierda. Hasta la cinta del pelo se la colocaba mal. Enfrente, además, tenía a Paul, que ha sido uno de los mejores tenistas en la temporada veraniega norteamericana de pista dura. Llegó a las semifinales en Toronto -le echó Jannik Sinner, el ganador del torneo- y a octavos en Cincinnati, donde plantó cara a Alcaraz, a quien forzó a un partido de tres sets, con dos ‘tie break’. Davidovich logró recomponerse en el tercer set, donde mostró una cara más habitual: movilidad, garra, golpes duros, solidez. Rompió pronto el saque del estadounidense para colocarse 1-3 y se adjudicó la manga con autoridad. El sueño de la remontada flotó hasta que Paul le rompió el saque en el cuarto y definitivo set y la cuesta ya parecía demasiado empinada. El estadounidense pasaportó a Davidovich con un saque directo en su primera bola de partido. La delegación española se queda reducida a Alcaraz. El murciano, que ha atravesado las dos primeras rondas con facilidad, se enfrentará este sábado a su primer rival de entidad, el británico Dan Evans.