Se impone en el debate nacional cual debe ser el destino del estado empresario, al encontrarnos con que casi el 90% del patrimonio empresarial nacional pertenece al estado, lo preocupante es que la mayoría de estas empresas públicas producen poco y sólo dan pérdidas, absorbiendo para su sostenimiento una parte de los ingresos fiscales o son financiadas por el Banco Central con sus consecuencias inflacionarias.