En Venezuela existen y funcionan dos parlamentos. Uno elegido arrasadoramente en el año 2015, en la derrota más grande y evidente que le haya propinado en estos más de veinte años la oposición al régimen continuado de Chávez y Maduro. El otro, un parapeto que funge como herramienta del régimen para la concreción política de sus actuaciones. Donde un ser grita peroratas histéricas y continuas amenazas. Curiosamente para el orbe, hay una Asamblea Nacional del régimen y otra de la oposición.