El joven acusado de cometer un fraude multimillonario, Sam Bankman-Fried, le dio instrucciones a su cofundador de FTX, Gary Wang, para que creara una puerta trasera “secreta” que le permitiera a su empresa de negociación Alameda tomar prestados 65.000 millones de dólares del dinero de los clientes de la bolsa sin su permiso.