El Banco Central Europeo (BCE) avanza en la puesta en marcha del nuevo euro digital, una forma de pago en efectivo digital que podría utilizarse en todas las transacciones. El consejo de gobierno de la institución ha decidido pasar a la fase de preparación, que durará otros dos años. Esta decisión llega después de dos años de fase de investigación en el Eurosistema, en la que han analizado «las opciones de diseño y los posibles modelos de distribución de un euro digital ». En este sentido, el supervisor bancario de la zona del euro afirma haber diseñado »un euro digital que sería ampliamente accesible para los ciudadanos y las empresas mediante su distribución por intermediarios supervisados, como las entidades de crédito». Noticia Relacionada estandar Si Los ciudadanos se lanzan en España a denunciar el veto al pago en efectivo Daniel Caballero Algunas empresas y también ciertas administraciones fuerzan al cliente a tener que abonar las compras con tarjeta o móvil «El euro digital sería una forma digital de efectivo que podría utilizarse para todos los pagos digitales en toda la zona del euro. Sería ampliamente accesible, gratuito para uso básico y disponible con o sin conexión a Internet. Ofrecería el máximo nivel de privacidad y permitiría a los usuarios liquidar pagos de forma inmediata en dinero de banco central. Podría utilizarse en operaciones entre particulares, en los puntos de venta, en el comercio electrónico y con las Administraciones Públicas. Ningún instrumento de pago digital ofrece todas estas características. El euro digital colmaría esta laguna», ha indicado el BCE en nota de prensa. Así las cosas, en esta fase de preparación del nuevo euro digital, que se iniciará el 1 de noviembre de 2023, se finalizará la elaboración de las normas de funcionamiento de esta moneda virtual y la selección de los proveedores que podrían desarrollar la plataforma y la infraestructura de un euro digital. Además, también se harán pruebas y experimentos para comprobar que cumple con todos los requisitos que exige el Eurosistema para ponerlo en circulación, así como las necesidades de los usuarios. Pese a todo, esto no indica que ya esté decidido implantar el euro digital en los próximos años. Esta nueva fase durará otros dos años, hasta la última parte de 2025, y será ahí cuando el BCE deberá tomar la decisión sobre si merece la pena emitir una divisa digital europea e introducirla en el sistema. Asimismo, el consejo de gobierno no tomaría una decisión hasta que la Unión Europea haya culminado el proceso legislativo para su implantación. «Tenemos que preparar nuestra moneda para el futuro», ha declarado Christine Lagarde, presidenta del BCE. «Pensamos en el euro digital como en una forma digital de efectivo que pueda utilizarse gratuitamente para todos los pagos digitales y que cumpla los niveles de privacidad más estrictos. Coexistiría con el dinero físico, que siempre estará disponible, sin dejar a nadie atrás», ha añadido. «Dado que los ciudadanos muestran una preferencia cada vez mayor por los pagos digitales, tenemos que estar preparados para emitir un euro digital junto con el efectivo», ha señalado Fabio Panetta, miembro del comité ejecutivo del BCE y presidente del grupo de trabajo de alto nivel sobre un euro digital. «Un euro digital incrementaría la eficiencia de los pagos europeos y contribuiría a la autonomía estratégica de Europa», ha destacado. Funcionamiento Tal como ha comunicado el BCE, los usuarios podrían acceder al euro digital a través de una aplicación o interfaz en línea que brindarían los proveedores de servicios de pago (bancos, generalmente), o con una ‘app’ creada por el propio Eurosistema para tal fin. «Quienes no tengan acceso a una cuenta bancaria o a dispositivos digitales también podrían pagar con euros digitales utilizando, por ejemplo, una tarjeta ofrecida por organismos públicos, como las oficinas de correos. Asimismo, los usuarios podrían convertir euros digitales en efectivo, o viceversa, en máquinas de efectivo», ha destacado el supervisor. Asimismo, la utilización básica del euro digital sería gratuita para todos los particulares, y se establecería un modelo de compensación entre intermediarios y comerciantes «que garantizaría que existan incentivos para que los intermediarios distribuyan un euro digital, al igual que otros instrumentos de pago electrónicos, y que existan salvaguardas adecuadas frente al cobro de comisiones de servicio excesivas para los comerciantes». De estos costes, de incentivar ese uso, se encargaría el Eurosistema.