Las actividades básicas de los hombres en las etapas primigenias de la evolución (cazar, pescar o correr) pronto se convirtieron en competiciones . Las ganas de triunfo y el espíritu de superación fueron llevando a que las clases dominantes dieran el salto de realizarlas por necesidad a simplemente para divertirse. Los primeros ociosos fueron los egipcios, que vieron cómo las carreras de sus carros de guerra o el tiro con arco les producían grandes satisfacciones. Un paso más lo darían los griegos o los romanos, que proyectaron en otros el gusto y la habilidad por competir (en los Juegos Olímpicos o las carreras de cuádrigas). Luego, en los oscuros años que llevaron hasta la Edad Media , se siguieron realizando… Ver Más