La terrible arremetida del sábado 7 de octubre de 2023 de integrantes del grupo criminal islámico Hamas, que ingresaron a Israel desde distintos puntos de la frontera sur con Gaza en la celebración de una fiesta importante de las comunidades judías, fue un ataque despiadado, sanguinario y desmesurado, realizado de manera inesperada contra comunidades de kibutz y poblados fronterizos. Grupos de milicias terroristas atacaron primero a los asistentes, en su mayoría jóvenes, de un festival de música electrónica por la paz. Incendiaron vehículos. Arrasaron con todo a su paso. Violaron y luego masacraron a las mujeres sobre los cadáveres de los hombres que las acompañaban. Hubo 266 personas muertas. De manera casi simultánea, otros ingresaron a poblados donde familias enteras, inermes e indefensas, fueron asesinadas a sangre fría, sistemáticamente, casa por casa. Como monstruos o bestias salvajes sin un ápice de humanidad, sacaban de sus escondites a niños, jóvenes, hombres y mujeres o adultos mayores para matarlos, y de los que sobrevivieron, ciento cincuenta personas fueron llevadas a Gaza como rehenes.