La política está parada, enredada en los pactos para formar gobierno; España no tiene Presupuestos ni los tendrá este año, no hay medidas en marcha, ni reformas previstas, pero la maquinaria de los gastos sigue su curso. Este mes la Seguridad Social tiene que afrontar la doble nómina que perciben los más de 9 millones de pensionistas, la ordinaria y extraordinaria de Navidad, lo que volverá a generar fuertes tensiones de Tesorería en el sistema, igual que ocurre en junio, cuando los jubilados cobran la extraordinaria de verano. La factura superará los 22.000 millones de euros . Un desembolso que no se podrá afrontar solo con cotizaciones. El Consejo de Ministros ha aprobado una inyección de 10.000 millones de euros para la Seguridad Social, con el que la tesorería abonará las pagas extras de los pensionistas de Navidad. La concesión de dicho crédito ya estaba contemplada en los Presupuestos Generales del Estado de este 2023 y viene siendo una práctica habitual en la última década para cuadrar las cuentas del sistema público, ante el progresivo aumento tanto del número de pensionistas como del importe de las mismas. La vía de los impuestos Se trata de un préstamo sin devengo de intereses, ha especificado la Seguridad Social en una nota, y en la práctica sirve para que el déficit del sistema se mantenga artificialmente bajo a cambio de trasladarlo al del Estado. Esto supone que una parte de la nómina de las pensiones no se financia con cargo a las cotizaciones sociales que abonan los trabajadores, sino que se cubre con la recaudación vía impuestos . Noticia Relacionada estandar Si El repunte del IPC avanza un gasto extra de 7.000 millones en pensiones Gonzalo D. Velarde El próximo Gobierno afrontará en 2024 la segunda subida de las prestaciones más cara de la historia «En los meses de junio y noviembre, la Seguridad Social abona conjuntamente la nómina ordinaria y extraordinaria de las pensiones, un desembolso que supera los 22.000 millones de euros. Como en los últimos años, la concesión del préstamo realizada hoy asegura el pago puntual de las pensiones y permite a la Seguridad Social planificar con suficiente antelación la disposición de los recursos necesarios para hacer frente a estos desembolsos extraordinarios», ha explicado el organismo que dirige José Luis Escrivá. El esfuerzo financiero que debe hacer el Estado para pagar las pensiones públicas está dejando una factura de difícil digestión al erario público. Con la situación deficitaria que arrastra el instituto previsor desde hace ya ocho años y la hucha de las pensiones en mínimos, el Gobierno de Mariano Rajoy primero, y el de Pedro Sánchez ahora, se han visto forzados a pedir desde 2017 créditos al Tesoro público para cumplir con los jubilados. Esos préstamos han disparado la deuda de la Seguridad Social por encima de los 100.000 millones. Este año el Gobierno volvió a salir al rescate de las pensiones con una inyección económica de casi 39.000 millones para cumplir con los pagos comprometidos, un 7,2% respecto a 2022. Así, las cuentas públicas de este 2023 recogen una importante transferencia para la Seguridad Social procedente de impuestos para hacer frente al agujero de las pensiones y poder pagar las pensiones, que en enero crecieron un 8,5%. Un oxígeno económico para el sistema que no impidió que Gobierno elevara las bases máximas de cotización en un 8,6% en un año en el entró en funcionamiento el mecanismo de equidad intergeneracional, que lleva implícita un alza del 0,6% en las cuotas sociales.