Cada año unos 15 millones de turistas en todo el mundo se lanzan a descubrir cetáceos desde embarcaciones de avistamiento. Localizar sus aletas, los chorros que emanan de su espiráculo, ver un salto espectacular o bañarse cerca de ellos (actividad prohibida en España) es una opción turística que va en aumento . La preocupación –y el reto– es lograr un equilibrio para evitar que esta presión nos lleve al punto en el que sea Jonás quien se ‘coma’ a la ballena. Alexander Sánchez, investigador principal de Alnitak, señala que lo más importante es no alterar los patrones de comportamiento de estos animales. Sin embargo, ya hay estudios –como el liderado por la Universidad de La Laguna– que demuestran que sí… Ver Más