Europa quiere coger las riendas de toda la cadena de suministros de sus materias primas fundamentales, uno de sus puntos flacos. Es decir de aquellas imprescindibles para nuestra industria y para llevar a cabo la transición energética y avanzar en la digitalización. Hablamos de elementos que empiezan a ser cada vez más conocidos y valorados por la población: los aviones, por ejemplo, necesitan magnesio y escandio; la iluminación LED tierras raras como el itrio o el cerio y el coche eléctrico otras como el neodimio; el litio, cobalto y níquel es vital para las baterías; el galio para los paneles solares; el boro para los aerogeneradores; el cobre para las redes eléctricas; el antimonio, grafito y vanadio para sectores tan… Ver Más