La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) cuestiona las previsiones del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones sobre el gasto en pensiones publicadas hace unos días. Los economistas las consideran «poco plausibles» ya que «se apoyan en supuestos demográficos y macroeconómicos más favorables que los utilizados por otras instituciones y estimaciones no suficientemente documentadas y en ocasiones poco creíbles de los efectos presupuestarios de algunas de las medidas de la reciente reforma». Así lo indica la Fundación en un estudio elaborado por el Grupo de Trabajo Mixto Covid-19 (GTMC), donde además advierten, como consecuencia, el Departamento que dirige José Luis Escrivá en funciones «infravalora» los efectos de la reforma sobre el déficit presupuestario del sistema de pensiones y, por lo tanto, sobre el margen de gasto disponible para otras políticas. Los cálculos de Fedea, por el contrario, apuntan a un crecimiento sustancial del gasto en pensiones neto de nuevos ingresos, que rondaría los 1,5 puntos del PIB en promedio entre 2022 y 2050, y excedería los 3,5 puntos en 2050. Noticia Relacionada estandar No La Seguridad Social confirma la segunda subida de las pensiones más alta de la historia para 2024: entre el 3,5% y 4,5% Gonzalo D. Velarde A fecha de septiembre, el IPC medio desde diciembre de 2022 asciende al 3,8% «Estos resultados sugieren que la condición que activa la cláusula de salvaguarda del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) se cumple ya en la actualidad, lo que previsiblemente obligará a tomar medidas correctivas en la revisión prevista para dentro de dos años», subraya Fedea. Más optimista que Eurostat Desde Fedea también comunican que el Ministerio se basa en unas proyecciones de población propias «notablemente más optimistas» que las de publicadas por el organismo estadístico europeo, Eurostat. En concreto, Seguridad Social supone mayores flujos migratorios a partir de 2035, menor esperanza de vida a partir de los 65 y 67 años, y mayor ocupación. Esto, según Fedea, implica que la reforma acometida por el Gobierno tendrá «un efecto prácticamente nulo sobre su saldo presupuestario en el conjunto del periodo 2022-2050 y dejará el gasto medio durante el mismo período holgadamente» por debajo del nivel que activaría la cláusula de salvaguarda del MEI. Escenario en el que no sería necesario subir las cotizaciones sociales o tomar otras medidas compensatorias. Al utilizar los datos demográficos de Eurostat, Fedea informa que el gasto total en pensiones en ausencia de las últimas reformas aumentaría en 2050 del 15,65% al 16,90%, es decir, en más de 1,2 puntos de PIB. Adicionalmente, por cada décima anual de menor crecimiento de la productividad, el gasto en pensiones en 2050 aumentaría unas tres décimas de PIB. Sin embargo, las proyecciones de Gobierno indican que el gasto se situará entre el 13,5% y el 14% del PIB hasta 2035, para luego crecer de forma acelerada hasta el 15% en 2042 y donde se mantendrá hasta 2047. «Preocupantes sesgos al alza» Fedea agrega además en sus conclusiones que las proyecciones ignoran los potenciales efectos negativos sobre el empleo de las reformas que incrementan los ingresos. Algo relevante, ya que puede seguir aumentando la carga del ajuste soportado por las generaciones activas durante el proceso de envejecimiento. Para el organismo, los «sesgos al alza» de las proyecciones del Ministerio son «preocupantes» porque «las dinámicas electorales de las democracias contemporáneas favorecen que las proyecciones excesivamente optimistas, además de utilizarse como instrumentos de autolegitimación, acaben justificando políticas expansivas de gasto y/o retrasos de ajustes fiscales por parte de los gobiernos». «Esta estrategia resulta particularmente arriesgada en un país, como España, que ha dado muestras de divergencia en renta per cápita y productividad en los últimos 15 años respecto a la UE, y arrastra un déficit público estructural comparativamente alto que amenaza con aumentar su ya muy elevado endeudamiento público y deja un margen de maniobra limitado para afrontar otras prioridades o hacer frente a shocks negativos», advierte Fedea. El organismo añade que «demasiado a menudo» se pasa por alto que la capacidad de controlar estas variables «también determina la credibilidad de un Estado miembro en el seno de la Unión Europea, su posición en la discusión y adopción de decisiones en organismos comunitarios, y la imagen que de él prevalece en otras sociedades europeas». La fundación concluye que las previsiones de Seguridad Social «se decantan siempre por las hipótesis más optimistas y no siempre coherentes entre sí».