Estos son tiempos de una radical incertidumbre, partiendo de un hecho irrefutable: la oposición es una mayoría contundente en el país. Y lo es tanto que el gobierno ha tenido que hacer trampas para darle continuidad a Nicolás Maduro, como por ejemplo, cambiar intempestivamente la directiva del CNE para mantenerse a flote. Estamos en un inmenso tablero de ajedrez desarrollando las más variadas jugadas, aunque el juego no es completamente limpio. Como muestra veamos lo siguiente. Recientemente, tomaron preso a un muchacho de la UCV para enviar señales ciertas de lo que son capaces de hacer; responden tardíamente a una solicitud que hizo la Comisión Nacional de Primaria para intentar otro sentido y orientación; inhabilitan y, posiblemente, rehabilitarán a quien les dé la gana sin que haya sentencia condenatoria definitiva y firme sobre personalidades de indudable trascendencia nacional; persiguen a quienes les da la gana, amedrentan y dan aparentes facilidades electorales y hasta dejan que se filtre a los medios alguna información importante.