Göran tiene 66 años, vive en Farsta, un suburbio del sur de Estocolmo, y sale a comprar el pan con el chaleco antibalas puesto. «Aquí es muy difícil conseguirlos, a mí me lo ha traído el novio de mi hija de Estados Unidos», presume. El pasado mes de junio, un chaval de 15 años fue asesinado delante de su casa . El ajuste de cuentas entre bandas se cobró la vida también, en ese mismo tiroteo, de otro menor de la misma edad, un hombre de 45 años y una mujer de 65. «Recuerdo con nostalgia los tiempos en los que el principal problema para la salud era el colesterol alto y el sedentarismo. Hoy el principal problema para la… Ver Más