Para quienes no lo conocen, el título es un refrán español; asimilado y muy usado en el oriente de Venezuela y, aprendido por mí, desde la Isla de Margarita. No se usa decirlo entre interrogantes: “Ahora sí, torció la puerca el rabo”. Es la expresión correcta. Así dicen, orientales y margariteños, cuando pasan cosas insólitas, para las qué no hay explicaciones coherentes, adultas y por supuesto, nada inteligentes. Entonces se escucha esa expresión. Lo escribo, entre interrogantes, por cuanto, aspiro y espero que no haya necesidad de afirmarlo.