Quince días de guerra entre Hamás e Israel han convertido Francia en un volcán político, cuando el Ejército y las fuerzas de seguridad del estado intentan aportar seguridad a una sociedad amedrentada. En vísperas de la vista de Emmanuel Macron a Israel, este miércoles, Jean-Luc Mélenchon , líder de La Francia Insumisa (LFI), acusó a su gobierno y la presidenta de la Asamblea Nacional (AN), primera cámara del Parlamento francés), Yaël Braun-Pivet, de «alentar las masacres de palestinos». Braun-Pivet denunció una amenaza antisemita: «Me siento con una estrella judía clavada en la espalda, a merced de violencias temibles». Noticia Relacionada estandar Si El yihadismo atemoriza a los centros educativos franceses Juan Pedro Quiñonero «Debemos combatir y matar a los profesores que corrompen a nuestros hijos en las escuelas», escribió Daesh hace unos años. El actual conflicto ha avivado esa llamada a la violencia Abriendo un debate político nacional en la AN, Elisabeth Borne, primera ministra, respondió a Mélenchon: «Ha dicho cosas abominales. Israel tiene derecho a defenderse. Hamás no representa al pueblo palestino y ha cometido crímenes atroces contra ancianos, mujeres y niños». La agresividad excepcional de los enfrentamientos políticos entre la extrema izquierda y el gobierno de Emmanuel Macron es un reflejo fiel de tensiones y problemas muy profundos. 350 actos antisemitas Desde el lanzamiento de la ofensiva terrorista de Hamás contra Israel, los servicios de seguridad contabilizaron más de 350 actos antisemitas y recibieron 3.176 mensajes de posibles acciones.183 hombres y mujeres han sido detenidos, durante los últimos diez días, culpables de presuntos delitos antisemitas, de la profanación de cementerios a las agresiones física. Cerca de trescientos niños y adolescentes «violaron» las ceremonias que se han sucedido en recuerdo del profesor asesinado por un yihadista checheno. El despliegue de unidades militares y fuerzas anti disturbios en escuelas, institutos y barrios judíos y multiculturales, tranquiliza e inquieta por partes iguales. «Saber que los soldados están vigilando la escuela de mi hijos me tranquiliza», comenta Laure Pontones (29 años), a la puerta de una escuela próxima a Saint-Germain-des-Prés, agregando: «Pero me inquieta mucho. No vivo tranquila temiendo que un asesino actúe en otra escuela». Inquietante gran novedad: la participación excepcional de menores de edad en acciones potencialmente criminales. Durante los últimos cinco días se han producido más de 250 amenazas de bombas en grandes instituciones, museos y aeropuertos, del Palacio de Versalles y el Louvre, a los aeropuertos de Orly y grandes ciudades de provincias. Muchas de esas alarmas y amenazas fueron protagonizadas por menores de edad, que se «divertían» con ese tipo de acciones. Laure Beccuau, fiscal del Tribunal de París comenta el fenómeno de este modo: «Ese tipo de delitos se castigan con tres años de cárcel y multas de hasta 45.000 euros. Cuando se trata de menores, está previstas medidas especiales. Pero estamos asistiendo a un fenómeno de nuevo cuño, que la amenaza islamista complica mucho. Las sucesión de amenazas y alarmas en aeropuertos y museos atiza una presión psicológica excepcional».