Un rasgo esencial del pensamiento humano es su habilidad para plantearse las causas de los hechos en tres niveles distintos de capacidad cognitiva: observar, hacer e imaginar. El primer nivel, ver u observar, implica detectar regularidades en nuestro entorno, es decir, patrones de comportamiento, una tendencia compartida con muchos animales, como ocurre con el león cuando observa a una gacela y calcula dónde es probable que se encuentre el antílope unos segundos más tarde. La pregunta propia de ese nivel es «qué ocurre si veo que…», como podría plantearse una empresa de alimentación al analizar qué probabilidad existe de que quien ha comprado pan adquiera también mantequilla. Es la fase que se conoce como asociación de ideas . Los coches… Ver Más