En el escenario de la política, el levantamiento de las sanciones petroleras y financieras contra Venezuela fue como abrir una puerta que, una vez franqueada, se convirtió en un dilema angustiante para el gobierno autoritario de Maduro. Esa puerta impedía la suspensión de la primaria del 22 de octubre, y el régimen se halló atrapado en su marco, sin margen para tomar una decisión que evitara el cumplimiento del proceso electoral que le ha puesto al frente a una candidata legitimada por más de dos millones de votos, una figura política radical que perturba profundamente sus sueños.