Aunque suene simplista, el núcleo del drama del llamado ‘proceso de paz de Oriente Próximo’ es que sobra un pueblo en la región. Los palestinos, con toda razón, quieren poseer un Estado como los demás. Pero nadie quiere encogerse para hacerles hueco. De ahí que las sucesivos procesos de negociación en el más antiguo y complejo problema diplomático mundial, desde que a mediados de los años 70 las naciones árabes decidieron poner punto final a las guerras contra Israel, siempre hayan acabado en fracaso. Noticia Relacionada SUPERVIVIENTE DEL ATAQUE DE HAMÁS estandar No Rafael Zimerman: «Escondido en el búnker, escuché ‘Alá es Grande’ y recé para que mi muerte fuera rápida» Nacho Serrano Huyó de la violencia de Brasil en… Ver Más