María Corina ha levantado un inmenso movimiento popular que ve en ella la esperanza de una Venezuela, tierra de gracia, libre, democrática y próspera. Y así decidió ponerle el título a su programa de gobierno. Este no es un movimiento mesiánico ni caudillesco. Es una ruta para hacernos a los venezolanos dueños de nuestros destinos, con igualdad de oportunidades para alcanzar lo que nos propongamos con el trabajo honesto y tenaz de cada uno de nosotros. Es una ruta ambiciosa y realista para construir una nueva Venezuela, y dejar atrás más de dos décadas de destrucción masiva de la sociedad, la economía y las instituciones.