En medio de tantas dificultades los venezolanos no le damos tregua a la desesperanza. Nos sobreponemos ante cualquier adversidad, que son muchas, para poner un pie en la calle cada mañana con el optimismo requerido en estas coyunturas para dejar atrás esas desgracias que pretenden oscurecerse para siempre el horizonte. Mi padre Cesar Capriles solía decirnos en tertulia familiar “Hija, de las grandes crisis, surgen los grandes proyectos que traen consigo formidables oportunidades que hay que saber aprovechar”. Y es así ciertamente.