Hace solo una semana, la mayor parte de los Gobiernos árabes expresaba en público su satisfacción por el buen curso de las relaciones con Israel. Hoy, la mayor parte se pone de perfil por la incertidumbre del saldo final de la guerra contra Hamás . Temen el impacto que el levantamiento palestino en la Franja de Gaza tenga en el inconsciente de sus pueblos musulmanes , en el que siempre se despierta una pasión difícil de definir y de refrenar cuando se extiende el sentimiento de que «el islam en peligro». Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 3080 Código APP Esta es la reacción que espera Hamás, y que explica la aparente insensatez de plantear una guerra abierta contra Israel, que puede acabar diezmando la población palestina de la Franja. El mensaje es claro, y va sobre todo dirigido a Arabia Saudí, que en vísperas de la guerra estaba a punto de concluir su cauteloso proceso de negociación con Israel para hacer las paces, y reconocer por primera vez el Estado hebreo. La ambigua reacción de Riad, que se limita a pedir un alto el fuego, indica que el proceso de paz propiciado por la Administración Biden se queda en el limbo. « Nada sin los palestinos », es el mensaje de Hamás a todos los regímenes árabes. De otro modo, la alternativa es la guerra, la inestabilidad total en toda la región. Generará un permanente ‘fauda’, caos en árabe, la serie de éxito israelí que ofrece la imagen de un servicio de Inteligencia hebreo sofisticado y encubierto dentro de las filas de Hamás, que más que nunca se ha convertido en pura ficción. Noticia Relacionada estandar No Qué es Hamás; ideario y qué reivindica el grupo islamista que lanzó el ataque contra Israel ABC El episodio bélico abierto por el grupo militar en la Franja de Gaza, que suma ya más de 1.000 fallecidos en dos días, es el más contundente de los últimos años Hostilidad y ambigüedad Los regímenes más cercanos a Israel se limitan a hacer votos para que la guerra termine, cuando el Ejército hebreo aún combate en su territorio. Es el caso de Jordania -donde residen tres millones de palestinos- y de Egipto, que firmó la paz en el lejano 1979. Arabia Saudí está aún aturdida por los acontecimientos, y se suma a esa postura ambigua. Más contundentes contra Israel, pese a que ha sido la víctima en esta guerra, son los Gobiernos de Irak y de Turquía, que en sus comunicados expresan su apoyo a la causa palestina en su búsqueda de Estado propio. Erdogan se ha ofrecido -para suavizar el mensaje- a mediar un acuerdo de paz entre ambas partes. Los regímenes más cercanos a Israel se limitan a hacer votos para que la guerra termine Los más hostiles hacia Israel son el Líbano, Qatar, Siria y sobre todo Irán. Hamás, suní, mantiene una alianza ‘non sancta’ con el movimiento yihadista chií de Hizbolá, que tiene una porción importante de poder en Beirut y condiciona su diplomacia. Qatar, por su parte, es sospechoso habitual de apoyar con dinero y refugio a líderes de Hamás. El régimen de Damasco de Bashar al Asad cuenta con milicianos de Hamás para recuperar el control de Siria. Y, finalmente, Irán -persa, no árabe- emerge en esta guerra como la mano que mece la cuna. Teherán ha negado la acusación de que dio la ‘luz verde’ al ataque del sábado, pero respalda con armas y bagaje el levantamiento de la Franja de Gaza.