Otra asamblea no presencial para ahorrarse las críticas y los debates sobre los temas de fondo, que tanto incomodan al presidente y a su junta. Entre las pocas voces que osaron llevar la contraria estuvo la de Jaume Llopis, cuya intervención intentó cortar sin éxito el ayuda de cámara de Laporta, Enric Masip . Laporta a continuación le riñó por haberse atrevido a discrepar, le reprochó sus preguntas y no respondió ninguna. Fue de vergüenza ajena el espectáculo que dio de dictadorzuelo regional con ínfulas. A falta de argumentos razonables y veraces, el presidente abordó las demás cuestiones, como el caso Negreira o el caos financiero de la entidad, recurriendo al victimismo del madridismo sociológico y de las supuestas persecuciones… Ver Más