La invasión rusa de Ucrania descolocó a los grandes países europeos, especialmente a Alemania, sobre sus planes y apuestas para garantizar el abastecimiento energético. Si hasta ese momento, ni la guerra fría, ni los conflictos regionales en distintas partes del mundo habían afectado a los suministros de petróleo o gas, desde ese momento, lo han hecho y mucho. La arriesgada apuesta de Alemania de prescindir de la energía nuclear y convertir al gas ruso en su principal fuente de suministro energético le está costando ahora muy cara. Mientras, países como Francia, que ha apostado por las nucleares, que le permiten reducir su dependencia energética de otros países; o Estados Unidos, con el desarrollo de tecnologías como el fracking, están pasando… Ver Más