Primarias: El chavo-madurismo en una situación sumamente incómoda, por Humberto García Larralde

El pasado 17 de octubre, en Barbados, el chavo-madurismo se comprometió con la oposición a realizar elecciones presidenciales limpias en 2024. Respetaría, asimismo, la escogencia del candidato opositor. Necesitado de dinero, lo consideraba la llave para la flexibilización de las sanciones impuestas por el gobierno de EE.UU. en su contra, un buscado respiro. En fin, sólo se le pedía reconocer lo ya pautado en la Constitución. Y, de tanto esforzarse por construir una falsa realidad que legitimara su apropiación de Venezuela como si se tratara de una “revolución” popular y que culpara de nuestra tragedia a las sanciones, se la terminó creyendo. Autoaislado del país real, de aquel plagado por la mayor inflación del mundo, servicios colapsados, una economía por el suelo –recordemos que no se publican cifras sobre la economía real desde 2018– y con más de 7 millones de emigrados (ACNUR; –Maduro los reduce a 2,2) espantados por su pésima gestión, el régimen confió en que, con su intimidación, acoso sostenido y las trabas de rigor, las primarias de la oposición fracasarían. Además, agravaría sus divisiones internas. Barbados ofrecía una solución ganadora; su poder no correría peligro. Dueño de verdades reveladas –clichés– que repiten, ad-nauseam, y ungidos por el Comandante Eterno, los fascistas podían darse el lujo de simular su apego a la constitución si con ello le aliviaban las sanciones.

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Author: Pablo Perez