Es ley universal que la primera víctima de toda guerra es la verdad. Ocurre desde la batalla de Salamina. La narrativa militar justifica agresiones, culpa a otros de sus propios desmanes, agranda sus victorias… en guerra la mentira es gratuita. En el enfrentamiento Israel-Hamás, la explosión en el Hospital Al-Ahli de Gaza, pavorosa y conmovedora, se discutirá ad nauseam quién fue responsable, el número verdadero de víctimas, etc. Pero, realmente significativo, es que las vidas de civiles inocentes son todas iguales, no tienen bandera.