Mi madre me enseñó que la patria es el lugar donde uno puede dar de comer a sus hijos… Que los músicos no paren de hacer sonar sus instrumentos y que los poetas no dejen de alzar su voz. Que los gritos de la angustia no nos vuelvan sordos y que lo cotidiano no se convierta en normalidad capaz de volver de piedra nuestros corazones, ha escrito el poeta Joan Manuel Serrat.