Varios políticos y opositores rusos encarcelados han iniciado este lunes una huelga de hambre para protestar contra la «persecución» de las voces disidentes y a favor de la libertad de expresión a medida que su situación empeora en el país en el marco de la invasión de Ucrania. Los opositores, entre los que se encuentran el influyente Alexei Navalni, Ilya Yashin y el también periodista Vladimir Kara Murza, han contado con el apoyo de disidentes como Lilia Chanisheva, Daniel Jolodni y Vadim Ostanin. Todos ellos han sido declarados presos políticos por varias organizaciones de defensa de los Derechos Humanos y se enfrentan a largas condenas, según informaciones de la emisora Radio Free Europe/Radio Liberty. La medida fue propuesta a principios de este mes por el propio Navalni, que fue condenado en agosto a 19 años de prisión por extremismo. La ONG Memorial estima que unas 6 00 personas son «perseguidas» en Rusia por sus opiniones políticas o creencias religiosas. Desde principios de 2014, esta cifra se ha multiplicado por 15 dado que entonces se estimaba que el número de afectados giraba en torno a los 40. No obstante, la propia ONG ha admitido que cientos de personas podrían haber quedado fuera de estos informes.