'Votantes libres', la estrella política emergente en Baviera

El partido populista de derecha Alternativa por Alemania (AfD), que se ha instalado cómodamente como segundo más votado a escala federal, con un 20%, obtiene en Baviera un 15% y un 16% en Hesse. Se trata de porcentajes inéditos para un partido que quiere, entre otras cosas, sacar a Alemania del euro. Pero además, en Baviera, emerge otro partido también de corte populista: Freie Wähler (Votantes libres), con otro 15%. Esto inHcomoda al partido que gana en los sondeos, la Unión Socialcristiana (CSU), el partido hermano de la CDU, liderado por Markus Söder, que sigue en el primer puesto con el 36% pero se verá forzado a una coalición que no desearía. Söder es para muchos votantes alemanes de derecha el candidato que desearían a la cancillería, en lugar del actual presidente de la CDU, Friedrich Merz, y un tropiezo en Baviera podría por ello influir en el destino de la política de Berlín. De momento, Söder ha perdido la iniciativa de la campaña, arrebatada por el líder de Votantes Libres, Hubert Aiwanger, que domina el arte de la puesta en escena. En cuando Aiwanger entra en una carpa de cerveza del Oktoberfest, circulan los vítores y las jarras de celebración. «¡Hubert, Hubert!», se superponen los gritos a la banda de música. Aiwanger con camisa blanca y arremangado, critica la ley de calefacción, al gobierno semáforo en general, y elogia a los agricultores, artesanos y a todos los que trabajan con diligencia. Durante la campaña, ha estado bajo presión debido a un escrito escolar, en el que, hace 35 años, escribió frases antisemitas. Pero a los bávaros no parece molestar demasiado. «No puede ser que te castiguen políticamente por cosas de la infancia», dice una mujer embutida en un Drindl, «y es más que extraño que haya salido a la luz tan poco antes de las elecciones». Aiwanger lo ha atribuido a una campaña que pretendía destruirlo personal y políticamente, y cabalga sobre una ola de solidaridad. Las encuestas muestran que el asunto de los folletos no ha perjudicado a los Votantes Libres. Votantes Libres se fundó en febrero de 2010, como prolongación de la Asociación Federal de Electores Libres, que agrupa votantes locales. Describe su orientación como «liberal-conservadora» y «valorconservadora», con un enfoque nacionalista, que reivindica la expansión del autogobierno local. Están en el parlamento regional de Baviera desde 2008 y en el de Renania-Palatinado desde 2021. Los Votantes libres sostienen que «la política del euro ha fracasado» y piden una profundización de la UE, una democratización fundamental en interés de los ciudadanos: «No una Europa de burócratas, sino una Europa de ciudadanos». Noticia Relacionada reportaje No Radiografía del terror: así son los grupos neonazis del siglo XXI Rosalía Sánchez También piden la promoción de los ciclos económicos regionales y una política presupuestaria sostenible. No quieren una „unión de la deuda« y creen que la supervisión bancaria debería reforzarse. Abogan por fortalecer las zonas rurales mediante las denominadas medidas de infraestructura y más democracia directa: el presidente y el canciller deberían ser elegidos en su opinión directamente. Rechazan las listas electorales rígidas y quieren que la autoridad marco del sistema educativo, transferida a los Bundeslander, regrese al nivel federal. En cuanto a los refugiados, apoyan una política de inmigración basada en el modelo canadiense. Su ideario gusta a muchos bávaros de derecha que piensan a escala regional. También se verá favorecido por el deseo de castigar a los partidos de la ‘ coalición semáforo ‘, a los que el electorado carga con la culpa de la inflación, la recesión, la crisis energética, la indecisión en el apoyo a Ucrania y la situación de colapso en la acogida de refugiados. En su ascenso, los votantes libres debilitan a la CSU. «Aiwanger supo presentarse como una figura decorativa como vicepresidente regional», explica el politólogo Alexander Straßner, de la Universidad de Ratisbona, «no acusa desgaste y no se manifiesta como figura antisistema». «Para muchos sectores de la población, de ningún modo radicales, es insoportable el estilo político de un gobierno y de un espectro mediático que se considera comprometido únicamente con el progresismo urbano y su superioridad moral. Él no se limita a defender a los agricultores, que «cuidan nuestra comida», también defiende el consumo de carne, pide desgravaciones fiscales, aboga por la abolición total del impuesto sobre sucesiones y se ha convertido en el más duro crítico de la nueva ley de calefacción: «Los neandertales ya sabían que la cueva estaría caliente si la calentaban con leña. Pero los semáforos de Berlín todavía no lo han entendido». Es el defensor de los «pequeños» y la imagen funciona porque es uno de ellos: vive en una granja en Rahstorf, en el distrito de Landshut de la Baja Baviera. Ayudó en el establo cuando era niño, estudió después ciencias agrícolas y se gana la vida como criador de cerdos. Aiwanger fue presidente de la Juventud Rural durante siete años y le gusta subrayar que «ya ha plantado más árboles que todos los Verdes juntos» y que los ciudadanos rurales saben mejor lo que necesitan que las condescendientes elites de las grandes ciudades. Su retórica es sencilla, pero eficaz: los grandes de la ciudad contra los pequeños del campo.

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Author: Pablo Perez