Detrás de cada lata de cerveza, refresco o de cualquier otra bebida que este envase contenga (ya hay incluso de cafés, tés, agua, sidra, vino y combinados de alcohol) hay casi 90 años de innovación, desde que la pequeña cervecería estadounidense Krueger presentó las primeras latas de hierro en 1935. Décadas durante las que se han buscado y mejorado nuevos formatos, tamaños, diseños, cierres, ligereza… Por ejemplo, una lata de bebida de 33 cl. (hoy son de aluminio) pesa tan solo 12,2 gramos, es más fina que un cabello humano y puede aguantar en su interior más presión que un neumático. En estos envases se utilizan avanzadas lacas termocrómicas como indicadores de temperatura, láser para grabar las anillas, impresiones digitales… Ver Más