Berlín ha amanecido nevada y con la respiración contenida. El Tribunal Constitucional debía esta mañana publicar su sentencia sobre la reforma electoral legislada en 2020, que entre otras cosas tenía como objetivo reducir el tamaño del Bundestag, y la capital política alemana se esperaba ya cualquier cosa. Después de la reciente sentencia que ha tumbado los presupuestos generales de 2023 y ha dejado en el limbo los de 2024, un nuevo dictamen negativo supondría quedar sin presupuestos y sin parlamento. Para alivio de todos, la sentencia ha sido favorable. Pero la amenaza ha dejado en evidencia que ahora mismo, en Alemania, cualquier desastre político es percibido como posible, sin importar su gravedad. Es la consecuencia de más calado de la… Ver Más